Tula es el vocablo español para la palabra náhuatl Tollan “Lugar de tules o juncos”. Según Nigel Davies, existen por lo menos dos versiones sobre el significado de este nombre. La primera se refiere a la abundante presencia de agua, lo que propicia el desarrollo de ese tipo de plantas; así, Tollan se relacionaría con el río Tula y la ciénega cercanos al sitio.

La segunda significa, en sentido figurado, “metrópoli” debido a la abundancia con que crecen los tules, la cual semeja una multitud. Bajo esta última acepción, se denominó Tollan no sólo a este sitio, sino a otros grandes asentamientos prehispánicos como Cholula, Teotihuacan y Tenochtitlan.

En diversos relatos históricos se considera a Tula como la ciudad más importante del México prehispánico. Allí habitaron los toltecas, sinónimo de creación y habilidad artísticas. Fue, también, la ciudad de la “Serpiente emplumada”, Quetzalcóatl, donde florecieron las artes y los oficios.


História del sitio
El surgimiento de Tula, como gran centro urbano, tuvo lugar tras la desestabilización de Teotihuacan. Si bien Tula alcanzó su máximo desarrollo entre 900-1200 d.C. (en el periodo llamado Posclásico), según las fuentes históricas, sus primeros habitantes se establecieron en el lugar conocido como Tula Chico alrededor de 800-900 d.C., lapso en el que sucedieron movimientos migratorios de distintos grupos étnicos.

Los que llegaron a Tula formaron una sociedad multiétnica y socialmente estratificada, con una diversidad de costumbres, conocimientos e ideas religiosas. Uno de ellos era el de los nonoalca, originarios del actual Tabasco, quienes formaban un grupo de hombres sabios, portadores del culto a Quetzalcóatl. Otro fue el de los chichimecas, procedentes del norte de México.

Alrededor del 900 d.C., se construyó el conjunto denominado Tula Grande, donde se localizan la mayoría de los edificios visitables. Hasta el 1200 d.C., esta área funcionó como centro rector de una ciudad, con alta concentración demográfica y una extensión de 16 kilómetros cuadrados.

Poco después, las pugnas entre los distintos sectores provocaron la inestabilidad de la ciudad y la entrada de nuevos grupos étnicos, como los mexicas; esto coincide con la destrucción de este centro ceremonial y su abandono. Sin embargo, pequeños grupos habitarían algunos sectores de la ciudad. Posteriormente, Tula se convirtió en un lugar mítico y sagrado para los mexicas.